Propuestas de financiamiento climático desde la justicia fiscal y la arquitectura financiera internacional

Este trabajo analiza por qué la brecha de financiamiento climático en América Latina no responde a una escasez real de recursos públicos, sino a decisiones fiscales, financieras y de gobernanza que concentran riqueza, erosionan bases tributarias y reproducen la dependencia del endeudamiento. A partir de una metodología mixta —revisión documental sistemática, análisis comparado de medidas fiscales y entrevistas semiestructuradas con actores estratégicos— el estudio demuestra que, ante la falta de cumplimiento de los compromisos de los países del Norte global en materia de financiamiento climático y los problemas de calidad vinculados al uso principalmente de préstamos y a la falta de acceso y transparencia, la región puede movilizar recursos sustantivos mediante cuatro vías principales: eliminación de subsidios y gastos tributarios regresivos, impuestos a la riqueza extrema y a las rentas producidas en los mercados de combustibles fósiles, reducción de la evasión y elusión de impuestos y reformas en materia de deuda y liquidez internacional con el objetivo final de reorientar esos recursos hacia sectores vulnerables.
Los resultados muestran que el potencial recaudatorio de estas medidas es elevado, pero su impacto depende de criterios de equidad interseccional y de la viabilidad/voluntad política de su implementación. A escala nacional, la arquitectura fiscal actual continúa privilegiando a sectores de altos ingresos y actividades intensivas en carbono, limitando la capacidad estatal para financiar adaptación, mitigación y protección social. A nivel regional, la ausencia de coordinación y profundización del intercambio de información y buenas prácticas en materia tributaria y de estándares comunes debilita la posición negociadora del Sur Global en foros internacionales y facilita la competencia fiscal a la baja. En el ámbito global, las reglas que gobiernan la tributación internacional, deuda y financiamiento climático reproducen asimetrías estructurales que restringen el espacio fiscal de la región.

La persistente brecha en el financiamiento climático no es únicamente resultado de una falta de voluntad política o de limitaciones técnicas. Por el contrario, responde a una escasez estructuralmente producida, inscrita en la actual arquitectura financiera internacional. Este sistema limita activamente la capacidad de los países del Sur Global para movilizar recursos públicos, al tiempo que permite la acumulación de riqueza, la evasión y elusión fiscales y la reproducción de modelos económicos extractivos. En este sentido, la brecha de financiamiento climático debe entenderse como un resultado político de la injusticia fiscal global y de relaciones de poder asimétricas, más que como una condición neutral o inevitable.

El análisis concluye que avanzar hacia un financiamiento climático justo requiere integrar justicia tributaria, justicia climática y una reforma profunda de la arquitectura financiera internacional. La transición justa en América Latina no es un desafío técnico, sino político: exige voluntad, cooperación regional, democratización de la gobernanza global y una redistribución efectiva del poder y los recursos. Lejos de la narrativa de escasez, este estudio demuestra que existen alternativas viables para financiar la acción climática sin profundizar en políticas de endeudamiento
y/o de austeridad, y que la clave está en transformar las reglas que hoy producen y reproducen vulnerabilidad y desigualdad.